Columna dominical: Diario La República.  domingo 8 de junio de 2008

SANA MENTE

“Solo nací para sufrir…”

 Caso:

Carmen es una niña que suele refugiarse en un mundo de sueños. Allí es una estrella, hermosa y admirada por todos, no le hace falta nada. La vida cotidiana no le resulta fácil, no se compara con su mundo de fantasías en el que las cosas están donde ella quiere y como quiere, ajustándose de forma perfecta a sus deseos. La realidad tiene muchos “defectos” que Carmen “corrige” con elementos de su fantasía.  Sorprende a sus amigas con anécdotas en las que suele agregar o quitar detalles de la realidad que acomoda a su gusto, buscando en ocasiones agradar o sentirse admirada. Hoy Carmen es una mujer separada con dos hijos que ha criado prácticamente sola. Sin duda su realidad está muy lejos del mundo perfecto de sus sueños. Por ello en incontables oportunidades se ha obligado a modificar de alguna manera su dolorosa  realidad al igual que lo hacía de pequeña. Sin darse cuenta cada detalle quitado o añadido la ha atrapado en un mundo de “mentiras” que por supuesto no reconoce, ya que ésta no es su intención. Ella jamás mentiría, todo lo hace para evitar los comentarios de la gente o el sufrimiento de sus seres queridos. Aún en circunstancias difíciles su principal preocupación es el “qué dirán”, por lo que en forma automática reacomoda la realidad a lo que según su parecer resulta mejor decir, contar, o explicar. No importa si requiere alguna mentirita que entonces llama “piadosa”.  Por esta necesidad de “controlar” la realidad le ha dicho a su hija Meli que ha visto a Juanca su noviecito con otra chica. Ha interceptado llamadas telefónicas que Meli esperaba ansiosamente, diciendo que eran “llamadas equivocadas”. Nada es cierto, pero a Carmen el chico no le gusta y ella “debe” evitar este noviazgo. No quiere que su hija sufra con un chico que “no le conviene”. No debe pasarle lo mismo que ha ella, que eligió un “pobre infeliz”, bueno para nada.  Por eso es que nunca contó a sus hijos como fue la separación. Este tema es “tabú”. Frente a la insistencia termina con lágrimas en los ojos, mientras cuenta lo atractivo e inteligente que era su marido. La culpa de “otra mujer” lo separó de su familia. El era bueno, pero esa mujer lo enredó y terminó abandonando a sus hijos. Ella era capaz de soportar todo, pero … “abandonar a sus hijos”. Por eso quiere que Meli consiga algo mejor.  Por ello está pendiente de cada detalle forzando siempre la realidad hacia lo que a ella le parece mejor. Meli está cada día más triste, se siente rechazada, poco atractiva. Ha perdido la confianza en Juanca, ya que hoy le promete amor y mañana está con otra chica. Su madre se lo contó, ¿a quién creer?. Carmen día a día debe controlar más detalles para forzar su realidad al mundo que soñó algún día. Cada vez se le hace más difícil, por lo que está tensa, ansiosa, preocupada. Suele estar más pendiente de detalles que de los temas importantes, de tal forma que es frecuente que su vida se torne más difícil, menos satisfactoria. Las mentiras obligan a otras mentiras o evasivas y muchas veces la situación se sale de control. Meli está muy insegura, por ello hoy ya no espera a Juanca. Está desilusionada del “amor” y prefiere salir con cuanto chico puede. Por supuesto Carmen cada vez intenta controlar más y cada vez está más lejos del mundo perfecto de sus sueños. Se siente frustrada y solo piensa que “ha nacido para sufrir”.

 Comentario:

Intentar “acomodar” la realidad en nombre de “salvar” al otro de problemas, evitarle sufrimientos o intentar agradar es la mejor fuente de frustraciones que una persona puede fabricarse. Es el camino seguro al sufrimiento. El ejemplo de hoy es un pálido reflejo de la situación de muchas personas que como Carmen intentan por todos los medios modificar la realidad controlando, mintiendo, evitando, omitiendo aquello que consideran no cuadra en el mundo deseado. Es así que se cae en la “omnipotencia” de “manipular” al mundo como si se tratara de un teatro de marionetas. Todos van al compás del guión de alguien que en nombre de “evitar el sufrimiento” pretende modificar la realidad. Nada más lejano; aquello sobre lo que se mintió cae tarde o temprano con doble sufrimiento. La mentira genera inseguridad, desconfianza, pérdida de autoestima, frustración y sufrimiento en quien miente y en todos aquellos que intervienen directa o indirectamente en ella.  Es saludable modificar la realidad pero no es posible hacerlo desde la mentira ni la manipulación. Es necesario enfrentar la realidad sin buscar “culpables” como hace Carmen. Es necesario asumir los hechos agradables o no y enfrentarlos asumiendo la cuota de “responsabilidad” y no de culpa que hay en ellos. Esto permite crecer en la capacidad de enfrentar frustraciones, superarlas y buscar opciones nuevas que realmente acerquen al objetivo deseado. Asumir una responsabilidad implica ser el dueño de la toma de decisiones y por lo tanto de las consecuencias que esas decisiones traen aparejadas. Más aún primero requiere saber cual es el objetivo que se persigue para luego tomar las decisiones que se consideran adecuadas. Si como sucede frecuentemente, las cosas no salen bien, es posible analizarlas desde la “propia responsabilidad” y corregir a futuro, a la hora de tomar nuevas decisiones. En este ejercicio la persona es cada vez más “autónoma”, aumenta su autoestima y por tanto su seguridad personal. No requerirá mentir ni mentirse y no caerá en intentos manipulativos ni será objeto de ellos. Sin el trabajo de “controlar” la realidad, será posible ir resolviendo responsablemente casa situación cotidiana, con la capacidad para superar frustraciones, aprender de los errores y disfrutar de los logros.

 La situación analizada corresponde a una ficción sobre hechos de la realidad de tal forma que cualquier semejanza es solo coincidencia                    

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